En España, la mayoría de los niños accede a su primer dispositivo entre los 8 y los 9 años, y el 96% de quienes tienen entre 11 y 14 años ya tiene uno propio. La hiperconexión ha pasado de excepción a norma, pero sus efectos sobre la salud mental y la vida familiar empiezan a ser difíciles de ignorar. Para poner este problema en el centro del espacio público, Aldeas Infantiles SOS y fundaciónSOL han inaugurado en Madrid la escultura “Resetéate y Vive”, una obra que busca hacer visible el impacto del uso abusivo de pantallas en la infancia y la adolescencia.
La pieza, firmada por la artista Claudia Stilianopoulos, se exhibe desde este 15 de enero de 2026 en los Jardines de Gregorio Ordóñez (Príncipe de Vergara, 68) y permanecerá allí hasta el 17 de abril. El mensaje es sencillo, pero incómodo: detenerse, cuestionar la normalidad digital y preguntarse qué espacio queda para el juego, la conversación y el vínculo humano.
El acto de inauguración ha contado con la presencia del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y de los presidentes de ambas entidades, Pedro Puig y Paloma Segrelles, que han defendido la necesidad de abrir un debate social amplio sobre cómo está cambiando la infancia en la era del móvil.
Una obra pública para encender la alarma digital
“Resetéate y Vive” no es solo una escultura situada en un jardín céntrico de Madrid. Es una intervención en el espacio público pensada para interpelar a cualquiera que la contemple, desde familias con niños pequeños hasta adolescentes que cruzan a diario la ciudad con el móvil en la mano. La obra se acompaña de un código QR que da acceso a información sobre el proyecto y a recursos prácticos para abordar el uso de las pantallas en casa, en la escuela y en otros entornos educativos.
Al acto de inauguración han acudido el alcalde José Luis Martínez-Almeida, la autora Claudia Stilianopoulos, Pedro Puig (Aldeas Infantiles SOS) y Paloma Segrelles (fundaciónSOL). La lectura simbólica es evidente: instituciones, tercer sector y mundo cultural se alinean para lanzar un mensaje común sobre los riesgos de la hiperconexión infantil.
La fecha elegida refuerza el impacto. Tras unas navidades en las que muchos niños han recibido su primer dispositivo electrónico bajo el árbol, la escultura aparece como un contrapunto físico a esa avalancha de pantallas. Situada en un entorno verde, busca recordar que el ocio y el desarrollo infantil van mucho más allá del universo digital, y que el espacio urbano puede ser también un lugar para la reflexión y el cambio de hábitos.
Niños hiperconectados: el primer móvil antes de los 10
Los datos que acompañan a la iniciativa muestran hasta qué punto se ha adelantado la relación de los menores con la tecnología. El estudio “Percepciones sobre el impacto del consumo de contenidos digitales en la infancia y la adolescencia” (fundaciónSOL, 2024) señala que los niños españoles acceden a su primer dispositivo propio entre los 8 y 9 años, cuando aún están consolidando habilidades básicas de socialización y autonomía.
A partir de ahí, la penetración es casi total: el 96% de los menores entre 11 y 14 años dispone ya de un móvil u otro dispositivo personal. Esta cifra refleja una hiperconectividad asumida como normalidad, donde chatear, ver vídeos o jugar online se integran en la rutina diaria como actividades casi inevitables.
El problema no es solo el tiempo de pantalla, sino lo que desplaza: juego físico, lectura, actividades creativas, deporte o simple aburrimiento, clave para el desarrollo de la imaginación. Ocho de cada diez familias reconocen sentirse preocupadas por la escasez de alternativas de ocio alejadas de las pantallas, una inquietud especialmente aguda en hogares con niños menores de seis años. En este escenario, la escultura actúa como un espejo que devuelve una realidad incómoda: la infancia se ha vuelto digital antes de que la sociedad haya definido reglas y límites claros.
La factura emocional: salud mental en la era del scroll
Más allá de las costumbres familiares, la hiperconexión tiene una dimensión silenciosa: su impacto sobre la salud mental de la infancia y la adolescencia. Según el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid (2025), el acceso temprano y la exposición continuada a pantallas se asocian a problemas de regulación emocional, descenso de la autoestima y, en los casos más extremos, pensamientos de carácter autodestructivo.
La Asociación Española de Pediatría (2025) alerta de que el uso abusivo de dispositivos puede no solo generar malestar, sino agravar trastornos ya presentes, como ansiedad, depresión o dificultades de conducta. En la práctica, esto se traduce en jóvenes que duermen peor, se comparan constantemente con otros en redes sociales y encuentran en el mundo online un refugio que a veces amplifica sus inseguridades.
En este marco, la escultura no pretende sustituir a la evidencia científica, sino ponerle rostro y forma. El objetivo es recordar que detrás de cada pantalla hay un niño o una niña cuya identidad se está formando, y que la saturación de estímulos digitales deja menos espacio para el autoconocimiento, el juego libre y las relaciones cara a cara. La pieza busca precisamente provocar esa pregunta incómoda: ¿de qué estamos llenando el tiempo de nuestros hijos?
El mensaje de “Resetéate y Vive”: parar, mirar, reconectar
La artista Claudia Stilianopoulos ha concebido “Resetéate y Vive” como una metáfora visual del choque entre dos mundos. Ella misma explica que la escultura quiere mostrar “el contraste entre la oscuridad de la hiperconexión digital y la luz que aporta el juego, la creatividad y el contacto humano”. Esa oposición se traduce en elementos que evocan la saturación de pantallas frente a otros que remiten a la calidez de las relaciones reales.
A través de un lenguaje directo, la pieza invita a detenerse unos segundos en medio de la rutina urbana, levantar la vista del móvil y mirar alrededor. La propuesta es sencilla: resetearse no significa renunciar a la tecnología, sino recuperar una proporción saludable entre tiempo conectado y tiempo vivido fuera de la pantalla.
El arte se convierte así en disparador emocional. Antes de entrar en debates técnicos sobre algoritmos o controles parentales, la escultura apela a una experiencia compartida: la sensación de pérdida cuando el tiempo familiar se reduce a convivir en la misma habitación, cada uno frente a su dispositivo. En palabras de Paloma Segrelles, “el arte tiene la capacidad de hacernos sentir antes que entender”, y esa es precisamente la función de “Resetéate y Vive”: provocar una sacudida que abra la puerta a nuevas conversaciones.
Los derechos de la infancia también son digitales
Desde la perspectiva de Aldeas Infantiles SOS, abordar el uso de pantallas no es solo una cuestión de hábitos, sino de derechos de la infancia en el entorno digital. Su presidente, Pedro Puig, lo resume con claridad:
“Estamos comprometidos con el acompañamiento a niños, niñas y adolescentes en el buen uso de las tecnologías, una labor en la que familias y educadores son aliados imprescindibles. Al mismo tiempo, creemos firmemente en la necesidad de garantizar los derechos de la infancia y la adolescencia en el entorno digital, asegurando que este se convierta en un espacio seguro que les ofrezca oportunidades para desarrollarse, aprender y relacionarse con sus iguales”.
La organización lleva presente en España desde 1967 y trabaja con niños, niñas y jóvenes en situación de vulnerabilidad, fortaleciendo a las familias y ofreciendo entornos familiares protectores cuando es necesario. Desde hace más de 25 años, impulsa en las aulas programas como “Abraza tus valores” y “Párate a Pensar”, que integran el uso adecuado de las pantallas dentro de una educación en valores más amplia.
“Resetéate y Vive” se inscribe en esta trayectoria como un paso más: sacar el debate del aula y llevarlo a la calle, recordando que el derecho a una infancia protegida incluye también un entorno digital seguro, respetuoso y adaptado a la madurez de cada menor.
fundaciónSOL: de la inquietud familiar a la acción colectiva
fundaciónSOL (Safe OnLine) nació en diciembre de 2023 como respuesta directa a la preocupación creciente de madres, padres y profesionales ante los riesgos del entorno digital para niños y adolescentes. Su objetivo es avanzar hacia un ecosistema online seguro y responsable, donde los derechos de la infancia no queden a merced del negocio de la atención ni del diseño adictivo de muchas plataformas.
La entidad trabaja desde una perspectiva integral, combinando educación, tecnología, legislación e investigación. Actúa como puente entre familias, centros educativos, plataformas tecnológicas, sector salud y administraciones públicas, promoviendo campañas de sensibilización y propuestas que vayan más allá del simple consejo de “desconectar”.
En este contexto, “Resetéate y Vive” es una pieza clave de su estrategia de concienciación. Al situar el problema en un espacio visible y accesible, la fundación busca que la conversación sobre riesgos digitales no quede limitada a foros especializados, sino que cale en el día a día de padres, docentes y responsables políticos. Su aspiración es clara: que cada niño y adolescente pueda crecer en un entorno online seguro, con herramientas y criterios propios para enfrentar los retos del mundo digital.
Almeida y la “inteligencia natural”: tecnología sí, pero con criterio
En su intervención, el alcalde José Luis Martínez-Almeida ha insistido en que el objetivo no es demonizar la tecnología, sino reivindicar el papel de la “inteligencia natural” frente al automatismo digital.
“En los tiempos de la inteligencia artificial, tenemos que reivindicar la inteligencia natural, la inteligencia de la persona, la inteligencia que se debe utilizar para ponderar tanto las ventajas como los riesgos. No para demonizar, obviamente, las pantallas, no para demonizar la utilización del móvil o la utilización de las tabletas, pero sí para ponderar y valorar adecuadamente cuáles son esos riesgos”, ha subrayado.
Almeida ha destacado también el “compromiso cívico” de Aldeas Infantiles SOS y fundaciónSOL al poner el foco en “aquel sector de la población que más nos debería importar”: los niños y niñas que se encuentran en su etapa formativa y, por tanto, más expuestos a la sobreexposición a las pantallas. El mensaje enlaza con una idea central del proyecto: equilibrar la innovación tecnológica con una reflexión profunda sobre sus efectos en quienes aún no pueden elegir libremente cómo y cuánto conectarse.
Familias, escuelas y comunidad: alternativas frente al uso abusivo
La escultura y el material asociado recuerdan que ninguna familia puede enfrentar sola el desafío de la hiperconexión. Si ocho de cada diez hogares sienten que sus hijos apenas disponen de ocio más allá de la pantalla, la solución pasa por reconstruir una red comunitaria capaz de ofrecer tiempo, espacios y propuestas alternativas.
Aldeas Infantiles SOS y fundaciónSOL insisten en reforzar el papel de familias, escuelas y comunidad como entornos protectores. Eso implica programar actividades que no dependan del móvil, recuperar el juego en la calle y los espacios compartidos, y dotar a los adultos de orientaciones claras sobre límites, modelos y acompañamiento. El acceso al contenido a través del código QR junto a la obra va en esa dirección: ofrecer herramientas concretas, no solo un mensaje simbólico.
“Resetéate y Vive” es, en definitiva, una invitación a rediseñar la infancia más allá de la pantalla. No propone volver a un pasado sin tecnología, sino construir un futuro en el que la conexión digital no arrase con el tiempo de juego, la conversación y la presencia. El reto es colectivo, y la escultura solo marca el punto de partida.
