Aforo completo en el WPP Campus y streaming en directo. Más de 40 ponentes y una idea dominante: la IA ya es gobernanza, no solo tecnología.
La VI edición confirma que el liderazgo femenino está entrando en el centro de decisión. España presume de salto: 13 posiciones en un año y 7º puesto en preparación global.
El mensaje, sin grandilocuencia: la IA será mejor si se construye con más voces dentro.
Un foro que ya no es nicho
IA en Femenino llega a su sexta edición con una evidencia: se ha convertido en un espacio de referencia para hablar de inteligencia artificial con lenguaje corporativo y ambición institucional. Que el encuentro reúna a directivas de empresas como Repsol, BBVA, Banco Sabadell, Acciona o Mahou —junto a tecnológicas y firmas de datos— no es un detalle de agenda, sino una señal de madurez. La IA, en 2026, se decide donde se decide el negocio: en comités, presupuestos, riesgos y reputación.
El valor añadido no está solo en la foto del “aforo completo”, sino en la calidad de la conversación: gobernanza del dato, impacto laboral, límites regulatorios y retorno de inversión. Más de 150 directivas compartiendo aprendizajes operativos dibuja un tejido que empieza a funcionar como mercado interno de conocimiento. Este hecho revela un cambio de ciclo: la IA deja de ser promesa para convertirse en disciplina de gestión.
Competitividad con perspectiva institucional
La apertura institucional puso el foco en una pregunta incómoda y útil: quién participa en el diseño y la toma de decisiones de la IA. La respuesta, formulada desde el Ministerio para la Transformación Digital, evita el marco sentimental y entra por donde duele: competitividad y soberanía. Si la presencia de mujeres sigue siendo baja en los niveles avanzados, el sistema pierde calidad, diversidad de criterio y capacidad de anticipación.
En ese hilo, una frase resumió el espíritu del encuentro: “modelo justo, inclusivo y representativo” como vara de medir el éxito digital. “El éxito de la revolución digital no se medirá solo por la capacidad tecnológica, sino por nuestra habilidad de construir un modelo justo, inclusivo y representativo”. La consecuencia es clara: la IA no será confiable por decreto, sino por diseño. Y el diseño requiere equipos plurales, auditoría y responsabilidad ejecutiva.
España escala: una palanca para la economía real
Uno de los datos más repetidos en los pasillos fue el salto de España en preparación para la IA: séptimo puesto en el Global AI Readiness tras escalar 13 posiciones en un año. Más allá del ranking, el mensaje es estratégico: la ventana de oportunidad existe si se traduce en proyectos, talento e infraestructura. El contraste con otros momentos de digitalización —más centrados en anuncios que en adopción— resulta demoledor a favor de la etapa actual: ahora se habla de marcos, prohibiciones concretas y estándares compartidos en Europa.
Lo más relevante es el enfoque: regular con la persona en el centro para ganar legitimidad sin perder velocidad. En términos de competitividad, esa estabilidad normativa puede atraer inversión y reducir incertidumbre para empresas que quieren desplegar IA a escala. Cuando el mercado percibe reglas claras, la innovación se acelera.
El trabajo cambia: preguntas mejores, decisiones mejores
La conversación sobre empleo evitó el dramatismo y apostó por el dato: el Foro Económico Mundial estima que el 44% de las habilidades laborales cambiarán en los próximos años. En IA en Femenino, esa cifra se leyó como hoja de ruta para reskilling y liderazgo. Las ponentes coincidieron en un punto cada vez más central: la IA se parece menos a un “artefacto técnico” y más a una disciplina de pensamiento. Saber preguntar, verificar y contextualizar ya es una capacidad productiva.
El diagnóstico es inequívoco: las organizaciones que formen a sus equipos en pensamiento crítico y creativo —además de herramientas— ganarán ventaja. Y, al mismo tiempo, reducirán riesgos: sesgos, alucinaciones, decisiones opacas. Aquí la diversidad vuelve a ser motor de calidad: equipos homogéneos preguntan igual; equipos diversos cuestionan mejor. En IA, eso es rendimiento.
Soberanía del dato y sostenibilidad como nueva contabilidad
Otra de las mesas más sólidas aterrizó la IA en su realidad física: centros de datos, agua, energía y ubicación del dato. En Europa, la soberanía del dato ha pasado de debate normativo a prioridad empresarial, y la regulación empuja a mantener los datos en el continente. Eso obliga a invertir en arquitectura, gobernanza y partners fiables. Sin embargo, el punto más tangible fue el ambiental: para 2027, el consumo de agua de los centros de datos podría situarse entre 4.200 y 6.000 millones de metros cúbicos.
Lejos de frenar el entusiasmo, esta cifra ordena prioridades. La IA útil será la que optimice procesos sin disparar costes ocultos. La consecuencia es clara: sostenibilidad y eficiencia ya no compiten; se exigen mutuamente. Quien no mida impacto, acabará pagando doble: en factura y reputación.
IA agéntica, gobernanza autónoma y liderazgo con criterio
El tramo final elevó el listón conceptual con dos debates que ya son de presente: gobernanza autónoma e IA agéntica. ¿Estamos listos para ceder mando? La pregunta se respondió con matices: automatizar no es abdicar. La IA puede decidir más rápido, pero el marco de responsabilidad debe seguir siendo humano, trazable y auditable. En esa línea, el aviso de “no todo necesita un agente” sonó como vacuna contra la moda.
El cierre, además, dejó un elemento diferencial: referentes y red. No es inspiración; es pipeline. Sin modelos visibles —ingeniería, producto, robótica— no hay relevo. Y sin red, no hay ejecución. Con el apoyo de SDG Group y otras compañías impulsoras, y la organización de AxiCom y AI-Network, el congreso se consolida como un espacio donde el liderazgo se traduce en decisiones concretas.
