La irrupción de la inteligencia artificial (IA) está transformando de manera acelerada cómo las marcas se hacen visibles, cómo interactúan con sus audiencias y, en última instancia, cómo se construye negocio en un entorno digital cada vez más competitivo. Así quedó reflejado en un episodio de Tech Talk by Skiller Academy, donde expertos del sector analizaron los retos y oportunidades que abre esta nueva era marcada por búsquedas conversacionales, asistentes inteligentes y cambios radicales en el tráfico web.
El punto de partida es claro: la IA ya no es un complemento, es un nuevo ecosistema. Según diversos estudios, la implementación de respuestas generativas en buscadores podría reducir hasta en un 30% el tráfico orgánico hacia sitios web. Algunos sectores, como el e-commerce, han registrado caídas cercanas al 40% en visibilidad, obligando a replantear estrategias de adquisición y fidelización de clientes. Este fenómeno evidencia una transición de los tradicionales “10 enlaces azules” de Google hacia respuestas únicas, personalizadas y directas que privilegian la inmediatez sobre la exploración.
El poder de los datos como motor de la IA
Roberto Santos, CEO de PMX Iberia – Publicis Groupe, subrayó que en este nuevo escenario los datos son el auténtico motor que da sentido a la inteligencia artificial. “La IA sin datos es como un coche sin motor”, señaló, enfatizando que las agencias tienen la responsabilidad de anticiparse a las necesidades de sus clientes, actuando como facilitadores y evangelizadores de soluciones basadas en información fiable y segmentada. La clave no solo está en personalizar mensajes, sino en generar escala con comunicaciones relevantes que atiendan a motivaciones distintas en cada usuario.
Este enfoque refleja una tendencia creciente: el equilibrio entre lo racional y lo emocional. La tecnología permite producir miles de piezas de contenido adaptadas, pero es el factor humano el que aporta sensibilidad y diferenciación. En un mundo de algoritmos, la creatividad sigue siendo el verdadero vínculo emocional entre las marcas y las personas.
Marcas, visibilidad y nuevos KPIs
Por su parte, Natzir Turrado, cofundador de adranger.io, presentó un análisis revelador sobre la visibilidad de las compañías del IBEX 35 en entornos de inteligencia artificial. Sectores como la banca y la energía aparecen mejor posicionados porque generan debate constante, desde crisis hasta innovación fintech. En cambio, industrias más técnicas o B2B muestran menor presencia al no formar parte de conversaciones masivas.
Este hallazgo abre la puerta a una nueva métrica estratégica: la “parte de voz” dentro de las respuestas de IA. No basta con estar en Google, ahora se trata de comprender cómo los modelos generativos mencionan a las marcas y qué asociaciones construyen. El reto para las empresas será decidir si necesitan ese nuevo canal de adquisición y cómo generar contenidos útiles que respondan a las preguntas de los usuarios en interfaces conversacionales, de voz o de vídeo.
Además, la irrupción de Google con sus respuestas directas ha creado un “jardín vallado” que erosiona el tráfico hacia páginas externas. Aunque parte de ese tráfico pueda ser más cualificado, la pérdida de volumen impacta de forma crítica en modelos de negocio basados en visitas. La conclusión es contundente: la fortaleza de la marca y la notoriedad directa ganan peso frente al SEO tradicional.
Contenido multiformato y autoridad de marca
La visión de Álvaro Peña, CEO de iSocialWeb, complementó el debate con un enfoque práctico: las marcas deben entender que la IA se alimenta de fuentes creíbles. Estar citado en medios de referencia o en publicaciones sectoriales de confianza se convierte en un factor determinante para aparecer en respuestas generativas. Aquí la relación entre PR digital y estrategia de visibilidad alcanza un protagonismo inédito.
Peña también destacó la necesidad de generar contenido multiformato —texto, audio, vídeo e imagen— ante la diversificación de canales. La IA puede facilitar esta producción a gran escala, pero las empresas deben diseñar una estrategia que integre autoridad, relevancia y diversidad de formatos para adaptarse a nuevos entornos como Google Lens, búsquedas con voz o incluso experiencias inmersivas.
Volver a lo esencial
La conversación concluyó con una idea compartida: más allá de la tecnología, el reto está en volver a lo esencial. Construir marcas sólidas, trabajar la notoriedad, cuidar la relación con medios de referencia y encontrar el punto exacto entre la eficiencia de la IA y la sensibilidad humana.
La inteligencia artificial no es solo un desafío técnico, sino un cambio cultural en la manera en que descubrimos, consumimos y confiamos en la información. Las empresas que logren integrar datos, creatividad y credibilidad en este nuevo entorno no solo sobrevivirán a la caída del tráfico, sino que liderarán la transformación.
Como recordaron Roberto Santos, Natzir y Álvaro Peña, estamos ante una etapa en la que la visibilidad de marca se construye de otra forma: más compleja, más multicanal, pero también más rica en posibilidades. La diferencia la marcarán quienes sepan ver la IA no como una amenaza, sino como la oportunidad de generar un nuevo vínculo entre tecnología, comunicación y confianza.
