Redactado por Blanca Ibarz Ribalta, quien es -entre muchas otras cosas- Legal Trainee en De Lorenzo Abogados | Protección de Datos, Acceso Información y Transparencia | Acceso a la Abogacía y Procura | Tesorera en CONEDE | Amiga WLW | Miembro APEP (…)
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La Revolución Silenciosa que Redefine el Mercado Digital Europeo
El 28 de junio de 2023 se aprobó el Reglamento (UE) 2023/2854, más conocido como Data Act o Ley de Datos, y desde el 12 de septiembre de 2025 es aplicable. Se trata de una norma que, aunque ha llegado sin estridencias mediáticas, está llamada a transformar sectores enteros al regular el acceso, uso y reutilización de datos generados por productos y servicios conectados.
Su filosofía central es sencilla, pero disruptiva: los datos no deben quedar en manos exclusivas de quien fabrica o provee un dispositivo, sino estar al alcance de quienes los generan y de quienes puedan generar innovación a partir de ellos. En palabras claras, empodera tanto a consumidores como a pymes frente a los gigantes tecnológicos.
El Data Act no es una declaración de intenciones, sino un conjunto de obligaciones operativas y derechos exigibles que marcan un antes y un después:
Utilización equitativa de datos
El Data Act impone que el acceso y la transferencia de datos se produzcan en condiciones justas, razonables y no discriminatorias. Se rompe con la lógica de los silos cerrados de información que impedían el desarrollo de nuevos servicios y modelos de negocio.
Acceso de los usuarios
Usuarios y empresas que emplean productos conectados tienen derecho a acceder a los datos que ellos mismos generan, en tiempo real, sin coste adicional y en formatos estructurados de lectura mecánica. Este cambio permitirá, por ejemplo, que un taller independiente acceda a los datos de un vehículo conectado sin depender del fabricante.
Compartir datos con terceros
Los usuarios podrán autorizar el uso de sus datos por terceros —desde proveedores de servicios de mantenimiento hasta plataformas de innovación— abriendo un ecosistema competitivo más justo. La condición es que se respete la finalidad legítima y no se abuse de información sensible.
Condiciones contractuales
El Data Act introduce una lista negra de cláusulas abusivas y faculta a la Comisión para elaborar cláusulas contractuales tipo. El objetivo: evitar que grandes empresas impongan términos que bloqueen el acceso o limiten de forma injusta la explotación de datos.
Secretos comerciales y salvaguardas
Aunque se reconoce la protección de secretos comerciales, la norma exige justificar con detalle cualquier negativa a compartir datos y notificar a la autoridad competente. El equilibrio entre protección de la innovación y derecho de acceso es, probablemente, el mayor desafío jurídico de la norma.
¿Por Qué No Se Habla de la Data Act?
A primera vista, resulta llamativo que el Data Act no haya ocupado titulares ni debates masivos con la misma intensidad que el RGPD o el RIA.
Las razones son diversas y obedecen a una combinación de factores técnicos, estratégicos y narrativos. Se trata de una norma compleja y transversal que abarca desde cláusulas contractuales hasta interoperabilidad técnica, secretos comerciales o contratos en la nube. Esta amplitud dificulta su traducción en mensajes periodísticos sencillos, lo que limita su difusión más allá de los círculos especializados.
A ello se suman intereses contrapuestos: los grandes proveedores de dispositivos y servicios cloud buscan minimizar la visibilidad de unas obligaciones que implican costes técnicos y riesgos de exposición de información sensible. No es casual que debates clave —como los relativos a los mecanismos de control técnico o a los anexos de secretos comerciales— se hayan desarrollado en foros cerrados, reduciendo el potencial de generar una narrativa pública atractiva.
Tampoco ayuda la ausencia de un relato claro “usuarios frente a big tech”. A diferencia del RGPD, que en 2018 ofreció una historia fácilmente comunicable de protección ciudadana frente al poder de las plataformas, el Reglamento de Datos reparte beneficios entre consumidores, pymes y operadores diversos, lo que dificulta su simplificación mediática.
Finalmente, la aplicación diferida de muchas de sus obligaciones —a partir de 2026 o 2027— diluye la sensación de urgencia. En un contexto dominado por la inteligencia artificial y por el protagonismo persistente del RGPD, la economía de los datos queda así relegada a un segundo plano en la agenda pública.
El Data Act es, por tanto, una revolución silenciosa que avanza en paralelo a las noticias más llamativas, pero que reconfigura la base misma del mercado digital europeo.
El Debate Abierto: ¿Se Modificará la Data Act-RIA?
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Quienes piden ajustes reclaman mayor claridad en interoperabilidad, mejores salvaguardas de secretos comerciales y adaptación a sectores críticos como el automotriz o el sanitario. Quienes defienden su estabilidad temen que reabrir la norma genere incertidumbre regulatoria y debilite obligaciones frente a grandes actores.
En realidad, la Comisión ya prepara actos delegados, cláusulas contractuales, tipo y especificaciones técnicas que evolucionarán con el tiempo. Por tanto, más que una reforma del Reglamento, veremos ajustes prácticos y constantes.
Modificar el RIA puede significar dos cosas:
- Revisión futura del RIA, prevista en la norma (evaluaciones periódicas y revisión en 2028), que podría dar lugar a cambios legislativos si el balance es negativo
- Modificación de medidas técnicas/regulatorias derivadas (actos delegados, especificaciones, ejecución), que son más flexibles y ajustables vía comitología o delegación.
- En conclusión, el Data Act marca una revolución silenciosa en el mercado digital europeo, al garantizar que los datos generados por productos y servicios conectados estén al alcance de quienes los generan y de terceros innovadores, en condiciones justas y no discriminatorias. La norma otorga a usuarios y pymes derechos de acceso, portabilidad y compartición de datos, regula cláusulas contractuales abusivas y protege secretos comerciales con criterios claros de justificación. Aunque su complejidad técnica y la aplicación escalonada han limitado su visibilidad mediática, el Data Act redefine la economía de datos, equilibrando innovación, competencia y derechos de los usuarios, y sentando las bases de un ecosistema digital más justo y transparente en Europa.
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