Redactado por Jimena Suárez González, quien es -entre muchas cosas- Abogada especializada en Inteligencia Artificial, LegalTech & Transformación digital. Graduada en el Curso de Alta Especialización en Compliance y Diploma de Alta Especialización en Legal Tech y Transformación Digital de la Escuela de Práctica Jurídica (EPJ) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Programa Jurídico Avanzado en Legal Prompting por la IE University, Doble Máster en Acceso a la Profesión de Abogado e Investigación Jurídica por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y Grado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid (UCM).
La estática de la inteligencia en tiempos de estética artificial
«No hagas esto, coge un cuaderno, hazlo así, ven conmigo a esta reunión, hazlo asá, apunta (…) piensa».
Si no habéis escuchado alguna de estas frases aún, no os confundáis, no formáis parte de una cohorte de sabios. En algún lugar (de un gran país) se encuentra una futura interacción de estas características -y es que- a pesar de las jerarquías, organizaciones y estructuras que nos rodean, nuestro crecimiento sigue basándose en la transmisión de conocimiento. No por mucha reducción de júniors amanece más temprano.
La destrucción de la pirámide tradicional en las consultoras en pos del crecimiento de la figura del sénior sólo tiene sentido en un mundo sin júniors. Poco a poco, de una manera tácita y sutil, nos hemos ido introduciendo en la famosa caverna de Platón, centrando los objetivos empresariales en la agilización y eficiencia de las tareas llevadas a cabo, pero, con ello, olvidando el relevo generacional- el cual permite a todo tipo de organizaciones- seguir siendo relevantes en el ecosistema empresarial.
Transmitir el conocimiento no es una tarea sencilla, y, además no todo el mundo está capacitado para ello. No es fácil responder a preguntas en situaciones de estrés, corregir errores que pensábamos que nunca iban a suceder y estar pendientes de una persona que, sinceramente, pensábamos que una vez cumplidos los dieciocho ya era experta en la materia en la que nosotros llevamos años trabajando. Si es que eso funciona así… de toda la vida, ¿no?
Utilizar una bola de demolición para terminar con la estructura tradicional de cualquier consultora quizá sí que pueda solucionar la falta de conocimiento de los júnior, así como quizá pueda ser un atajo para alcanzar los resultados esperados en un momento preciso. Sin embargo, no puede convertirse en motor, ni ser la base sobre la cual construyamos un tejido estable y consistente para generaciones venideras. Es una solución a corto plazo, pero, ni mucho menos, una en la que debamos trabajar a futuro.
Promover el uso responsable y ético de la IA es promoverlo desde la educación. Desde la irrupción de la IA Generativa se ha producido una evolución en el “homo digitalis” que, además de haber tenido un impacto en las aulas, ha ido más allá. Las consecuencias se pueden apreciar en nuestro día a día, y, es así como se ha ido polarizando la sociedad entre aquellos que defienden su uso, y, aquellos que, por el contrario, lo rechazan totalmente.
¿Debe significar el impacto de las nuevas tecnologías una pérdida de la identidad del ser humano? No. No es la primera vez que la sociedad vive una ola que ha cambiado la manera de trabajar (véase el uso de internet, la máquina de escribir o incluso el motor frente al carro de caballos). No obstante, ante la inclusión de la IA en prácticamente todos nuestros dispositivos – de manera voluntaria o no- sí que es cierto que, o aprendemos a gestionar el conocimiento que nos rodea, o, por el contrario, nos acabará barriendo.
¿Qué podemos hacer para que esto no ocurra? Para empezar, olvidarnos de los cambios sistémicos que tienen objetivos a corto plazo. El cortoplacismo epidémico como vía hacia el éxito es, entre otras, el mayor de nuestros problemas – cuando debería ser la menor de nuestras preocupaciones. En este sentido, no quiero sino destacar, que, el verdadero cambio no es acabar con los puestos básicos e intermedios. No se trata de digicentrismo o IAcentrismo, se trata de la inclusión de nuevas herramientas en nuestra rutina que permiten que nuestros procesos sean más eficientes para lograr una mayor eficacia.
Por otra parte, y siendo así, mayor eficacia no es equiparable a menos júniors. Llevándolo al ámbito jurídico, si un júnior no sabe leer un documento, no sabe cómo funciona un documento y no sabe de dónde viene la información de un documento – aunque una IA se lo explique y comente- no sabrá si alucina o no, así como no será consciente de las limitaciones de esta misma, porque carecerá de la habilidad más importante para poder desarrollarse personal y profesionalmente: el uso del pensamiento crítico.
La falta de formación se puede suplir con educación, pero, se nos olvida que el expertise y el conocimiento no son únicamente títulos. El crecimiento del individuo parte del desarrollo de una serie de habilidades, que, entre otras, florecen gracias a la dirección de los buenos jefes – también llamados líderes- y, además, con el tiempo dedicado al cultivo de estas capacidades.
El término <inteligencia>, conforme a la definición otorgada por la Real Academia Española no es sino un término que comprende varias acepciones, siendo así la capacidad de entender o comprender, la resolución de problemas, comprensión, el acto de entender y la destreza y experiencia, tan solo, algunas de ellas. Por tanto, y por ello, en momentos de estética artificial, conviene tener presentes estas formas de inteligencia, que, en ningún momento, deberían ser suplidas por una inteligencia estática, que, – ni se adapta, ni evoluciona-.
Aunque la educación forma parte del proceso, y en ocasiones consiste en el seguimiento del desarrollo del individuo, el aprendizaje no es únicamente unidireccional y no debería ser concebido como tal. La transversalidad del aprendizaje en las organizaciones no solo hace más fuerte al júnior, ¡también al sénior! Así las cosas, no queda otra que lanzarse a defender con ultranza y pundonor a los júniors que, con sus debidas excepciones, también merecen la libertad de equivocarse y aprender.
Perfil de LinkedIn de la brillantísima, Jimena Suárez González (Abogada | Legal Engineer | IA, NLP, RPA | LegalTech & Transformación Digital | Compliance (CESCOM®-IFCA Certified) | NovaTalent (Top 3%).:
https://www.linkedin.com/in/jimena-s-091850115
Noticias de referencia que inspiran sus reflexiones:
https://exitoeducativo.net/un-39-de-espanoles-a-favor-de-la-prohibicion-de-la-ia-en-la-educacion
