La voz del experto: «Predictibilidad como moneda de cambio: el impacto económico de las Legal Ops en el Derecho»

Redactado por Jimena Suárez González, quien es, además de una muy brillante, ingeniosa y extraordinaria escritora -entre muchas cosas- Abogada especializada en Inteligencia Artificial, LegalTech & Transformación digital. Graduada en el Curso de Alta Especialización en Compliance y Diploma de Alta Especialización en Legal Tech y Transformación Digital de la Escuela de Práctica Jurídica (EPJ) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Programa Jurídico Avanzado en Legal Prompting por la IE University, Doble Máster en Acceso a la Profesión de Abogado e Investigación Jurídica por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y Grado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Ubi societas, ibi ius; ibi litis… ¿ibi IA?

A diferencia de otras profesiones, la Abogacía siempre ha presentado una característica diferenciadora del resto: la impredecibilidad.

Si algo nos ha atraído como estudiantes de Derecho es que, nunca podemos (o más bien, «debemos») dar un caso por ganado –no porque lo consideremos como un objetivo inalcanzable- sino porque no debemos dar falsas esperanzas a nuestro cliente.

Porque todos sabemos que, a veces, los casos más sencillos pueden convertirse en nuestro peor enemigo.

Ahora, ¿cuál es mi sorpresa? Pues…resulta que este escenario está cambiando. A mi parecer, se asemeja al cambio producido de ver Vicky El Vikingo en la televisión, a, de repente, tener 24 canales en los que poder ver nuestros dibujos favoritos.

Parece ser que, desde la inclusión de las Legal Operations (metodología que permite la optimización de tareas mediante la tecnología, permitiendo a los abogados enfocarse en su asesoramiento al automatizar las funciones repetitivas y que no demandan conocimiento jurídico), en las primeras fases de un procedimiento, sí que estamos alcanzando unos niveles de predictibilidad, que, además, han tenido muy buena acogida: hemos entendido que, a mayor transparencia, mayor confianza.

Pero cuidado. En línea con la definición otorgada por Thomson Reuters, no es tanto que hayamos encontrado el elixir de la eterna juventud, sino que, existen determinados casos en los que habida cuenta del volumen de datos manejados, sí que pueden experimentar un estudio previo (mediante la automatización) que queda reflejado en unas expectativas más realistas para el cliente.

No termina de ser nuevo esto que estamos comentando. El Derecho puede ser apreciado en determinadas ocasiones como un concepto intangible, cuando, en el fondo, no es así.

Para que os hagáis una idea -y para mi sorpresa también-, el término jurimetría, entendiendo como tal esa herramienta de análisis jurisprudencial que salió hace unos años para ayudarnos a encontrar nuestra “mejor línea argumental”, ¡data de 1949!

Claro que, dentro de las tareas que realiza un abogado, encontramos todo un mundo de posibilidades, donde, efectivamente, no solo se encuentran las de litigar. Detrás de aquello que más entretenimiento genera, realmente, hay muchas tareas que sí que son repetitivas y que, aun así, requieren esfuerzo y dedicación por parte de quienes se dedican a ello a diario. Es ahí donde las Legal Operations entran en contacto con la IA Generativa, y, – es ahí- donde hay que poner el foco.

Por otra parte, a todo ello también hay que sumar la irrupción de la figura del Project Manager en los departamentos, la cual también ha tenido que ver en la forma en la que nos enfrentamos a los procedimientos y tareas, porque, a pesar de que nuestro mundo siempre ha tenido sus tiempos y fases – tengo la extraña sensación- de que cada vez se divide más y más, todo con el objetivo de alcanzar mejores resultados, en el menor tiempo posible.

No se trata de incumplir con el apartado tercero del artículo 48 del Código Deontológico, «El profesional de la Abogacía tiene la obligación de informar a su cliente sobre la viabilidad del asunto que se le confía, procurará disuadirle de promover conflictos o ejercitar acciones judiciales sin fundamento y le aconsejará, en su caso, sobre las vías alternativas para la mejor satisfacción de sus intereses».

Más bien, se trata de hacernos preguntas para reorganizar nuestra forma de pensar, para que, el tiempo que empleemos sea tiempo de calidad, tanto para el cliente como nosotros.

Una de las cuestiones que más se repite en materia de IA y Derecho viene a ser, “calidad vs. cantidad”. Por mi parte, si bien no es mi deseo que el profesional de la abogacía se vea inmiscuido en este barco a la deriva, lo cierto es que es muy probable que estemos evolucionando hacia dos tipos de Derecho: el que prima la calidad frente al que destaca por la cantidad. Y, como siempre digo, aunque hay tareas que sí que son repetitivas, no es cuestión de dejar todo en manos de una tecnología, que si bien nos puede ayudar, sigue necesitando del factor humano (véase https://www.linkedin.com/pulse/deontolog%C3%ADa-y-desprestigio-en-defensa-de-la-del-su%C3%A1rez-gonz%C3%A1lez-yaykf/?trackingId=FcbuYYPfT9GB%2F9C8saE77A%3D%3D).

La transparencia de la profesión sí que debe pasar por hacernos preguntas, a cada cual más compleja, y, sobre todo, teniendo en cuenta las necesidades del cliente. Porque además de estudiantes idealistas, como profesionales, también debemos rendir cuentas a la sociedad,

«los profesionales de la Abogacía deben velar siempre por los intereses de aquellos cuyos derechos y libertades defienden con respeto a los principios del Estado social y democrático de Derecho constitucionalmente establecido» (art. 1.1. Código Deontológico).

Por tanto, si todo lo anteriormente referido es traducido en una mayor confianza con el cliente, en una mejora de las tareas necesarias para llevar a cabo, y, una consolidación de la Abogacía, adelante. Sin embargo, si esta irrupción de un pensamiento – sin duda- más sistemático, es el equiparable a unas condiciones más deplorables para quienes nos dedicamos a ello, entonces, preferiría hacer un llamamiento a la reflexión.

Avancemos, pero siempre teniendo presentes, los valores y principios rectores de esta profesión – y es que- donde hay sociedad, ¡hay Derecho!

Perfil de LinkedIn de la brillantísima, Jimena Suárez González (Abogada | Legal Engineer | IA, NLP, RPA | LegalTech & Transformación Digital | Compliance (CESCOM®-IFCA Certified) | NovaTalent (Top 3%).:

https://www.linkedin.com/in/jimena-s-091850115

Enlace a su otra, igual de extraordinaria reflexión, a modo de complemento:

https://www.linkedin.com/pulse/deontolog%C3%ADa-y-desprestigio-en-defensa-de-la-del-su%C3%A1rez-gonz%C3%A1lez-yaykf/?trackingId=FcbuYYPfT9GB%2F9C8saE77A%3D%3D

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