Redactado por el reputadísimo Koldo Diaz Bizkarguenaga, Ph.D. quien es -entre otras muchas cosas- Abogado penalista. Profesor acreditado por la ANECA. Consultor para empresas y administraciones públicas y aborda la sociedad digital desde una perspectiva multidisciplinar: Graduado en Derecho, Doctorado en Sociología, Postdoctorado en Antropología, Máster en Derecho digital y Máster en Big Data. Con una carrera académica abrumadora que abarca desde: Bilbao (UPV-EHU) a Barcelona (UOC-IN3), Ottawa (UOttawa), Oxford (Oxford Internet Institute), Buenos Aires (UBA), Londres (UCL) y Madrid.
«Del síndrome del impostor, a impostores sin síndrome»
Un artículo con el título citado explicaba a la perfección lo que desde la abogacía y Universidad vemos a diario:
Personas sin conocimiento profundo que se presentan como expertos en la materia. Algo conocido en nuestra sociedad que tenemos desde Twitteros convertidos en políticos del Congreso de los Diputados a futbolistas convertidos en cantantes.
Ese artículo me ayudó a tender por qué aun cuando el Reglamento IA no había desplegado sus sanciones ya había quien se denominaba «experto legal IA».
¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Porque, entre otras cuestiones, la Universidad y su comunidad de expertos ha dejado el templo del conocimiento vacío para que sea ocupado por ídolos centrados en ventas, marketing y ego personal.
Bien sea por incapacidad, superioridad moral o simplemente pereza, el Personal Docente y de Investigación (PDI) no ha transmitido su conocimiento a la sociedad. Suena extraño ¿verdad?
Y más cuando la ANECA (Agencia de Calidad y Acreditación) pondera dicha transmisión para valorar si un PDI asciende de nivel o no. La cuestión es que se valora todavía más los artículos científicos que, a diferencia de los videos de TikTok e Instagram, nadie lee ni presta atención e, incluso, ni conoce.
De una Universidad que use IA, a una Universidad con IA:
Al igual que la empresa tecnológica adelanta por la derecha a la administración pública, los «analistas» condenan a la irrelevancia a las analistas. Ya lo explicaba la Magistrada Natalia Velilla: la autoridad está en crisis.
De este modo, en el sistema universitario, mientras que el alumnado utiliza a la perfección la IA para que le haga los trabajos, todavía hoy, existen universidades que están diseñando cursos para enseñar a esos mismos alumnos a utilizar IA… imagino que el profesor será cualquiera de los muchos alumnos aventajados que con un “prompt” correcto es capaz de hacer un Trabajo de Fin de Máster (TFM) completo.
Afortunadamente, otras universidades investigan cómo aplicar la IA, por supuesto, sin perder los estándares éticos y de calidad y siempre cumpliendo la normativa vigente. En definitiva, innovan en la docencia para incorporar la IA en el proceso de enseñanza.
Desde que Platón planteara que la escritura acabaría con la memoria, con el emerger de una nueva tecnología se ha actuado de manera reticente. En la actualidad, sin embargo, la educación no solo trata de memorizar, también trata de aprender, comprender y resolver.
¿Para qué enseñar a sumar cuando disponemos de calculadora?:
Si preguntáramos a cualquier alumno de Derecho por el contenido de un determinado artículo, resolvería el reto al igual que cualquier Profesor en clase o cualquier Magistrado en sala: revisando la propia Ley en un libro o en Internet. Por supuesto, el alumno debe conocer la legislación y el contenido de los artículos, pero, sobre todo, tiene que saber conjugar los artículos de las diferentes Leyes para argumentar su posición, es decir, además del contenido debe comprender el significado.
Se deben potenciar, por tanto, otras competencias como la oralidad, la reflexión crítica o la argumentación que ayuden al alumnado a aprender y a comprender la materia para que, en este caso, pueda resolver un asunto real de cualquier cliente.
Por lo tanto, al igual que aun disponiendo de calculadora hemos enseñado a sumar y aun disponiendo de Internet hemos enseñado no solo a buscar información, sino a leer e interpretar, en la actualidad, aun disponiendo de la IA debemos enseñar a hablar y filtrar críticamente las respuestas que nos devuelva.
En esa sinergia entre conocimiento, IA y nuevos modelos de aprendizaje, además, aparece la solución para una cuestión tan básica como el plagio o la suplantación por la IA en los trabajos universitarios: saquemos tiempo para hacer exámenes orales, trabajemos en preparar casos prácticos a resolver en lugar de preguntas teóricas o diseñemos clases que no se limiten a leer los artículos de una Ley y, de este modo, además de brindar una mejor educación, podremos responder si detrás del trabajo está la IA o ha sido elaborado por el propio alumno y, sobre todo, en este caso, formaremos orgullosamente a abogados a los que temeremos oponernos en sala.
Necesidad de bases éticas y legales sólidas y compartidas:
La urgencia de incorporar la IA en el sistema universitario es aún mayor al conocer las IA-Gen que varias empresas desarrollan: ya no se trata solo de tener una calculadora que haga sumas complejas, es delegar en una calculadora que haga algo llamado sumar o, todavía peor, pedir que nos sustituya porque un cliente ha dicho que quiere juntar sus bienes y los de su pareja y no sabemos qué quiere decir.
Efectivamente, las IA-Gen actuales hacen que no sea necesario saber realizar la operación o incluso conocer el concepto: tan solo planteando el problema, la herramienta es capaz de guiarte hasta llegar a la solución.
Ante tal innegable realidad, más que clases técnicas sobre el uso de la IA (que el alumno ya conoce), urgen las clases sobre cómo usar la IA de manera ética y legal para que la educación cumpla su verdadera función de mejorar la sociedad actual que, sin duda, pivota sobre la IA.
Noticia que inspira la reflexión:
Lectura recomendada:
¿Qué es la autoridad? ¿Está realmente en crisis? ¿Es la desobediencia a la autoridad formal un instrumento de cambio? ¿Es posible asumir otros tipos de autoridad distinta a la tradicional?
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A propósito de esta noticia:
https://exitoeducativo.net/un-39-de-espanoles-a-favor-de-la-prohibicion-de-la-ia-en-la-educacion
